Sentencias rotas
Que mi último silencio
se rompa bajo mis pies, un paso
estancado que el viento
cierre con un fuerte portazo.
Sobre mi cabeza pesa
y en el corazón late la inminente
y devastadora sentencia
que callará palabras hirientes.
Me quise tan poco, te entregué tanto.
Acompañado, me hundí en un pozo
de tristes recuerdos,
cubiertos de amargos besos.
Juré fidelidad a cambio de confidencias,
pero el silencio se volvió oscuro
y las bonitas palabras querellas
del vacío en un dolor profundo.
Quizás no tenga lógica lo que digo,
al igual que no lo tuvieron tus actos,
una telaraña de mentiras sin sentido
que deshilo soltando tu mano.
Adiós.

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