Sentencias rotas
Que mi último silencio se rompa bajo mis pies, un paso estancado que el viento cierre con un fuerte portazo. Sobre mi cabeza pesa y en el corazón late la inminente y devastadora sentencia que callará palabras hirientes. Me quise tan poco, te entregué tanto. Acompañado, me hundí en un pozo de tristes recuerdos, cubiertos de amargos besos. Juré fidelidad a cambio de confidencias, pero el silencio se volvió oscuro y las bonitas palabras querellas del vacío en un dolor profundo. Quizás no tenga lógica lo que digo, al igual que no lo tuvieron tus actos, una telaraña de mentiras sin sentido que deshilo soltando tu mano. Adiós.
